domingo, 16 de mayo de 2010

· Hugolín


Hugo me llamo, pero me llaman Hugolín que suena más chiquirritín. Viene mi tía y pataditas le doy porque soy pequeñito todavía. Viene mi abuela y me tapa la carita para jugar al cucu-trás y reírme un rato más. Parece que me como un ajo cuando me dicen esa palabrita que no es demasiado bonita pero tan pronto como pueda diré mi nombre para hacerme todo un hombre ¡Que poco me apetece dar el paso con lo bien que me lo paso! Sesenta y cinco primaveras tiene mi abuela y yo ni llego ni a la primera. Aun queda tiempo para que mis primeros años vengan todos en rebaño.

martes, 11 de mayo de 2010

• Dos sensibilidades: Haydn Concierto para Violonchelo No. 1 en Do mayor

El concierto que nos ocupa del gran Joseph Haydn, es una de esas obras que como dice nuestro amigo Bate, todo violonchelista que se precie debe estar agradecido por haberle dado al instrumento un nivel de expresión tan elevado. De hecho es una de las obras imprescindibles del repertorio para chelo.

“El Concierto para violonchelo y orquesta n.º 1 en do mayor, Hob. VII B1, fue compuesto por Joseph Haydn entre 1761 y 1765 para Joseph Weigl, destacado chelista de la orquesta de Esterházy que dirigía Haydn. Este concierto se creía perdido hasta una fecha tan reciente como 1961, cuando apareció en el Museo Nacional de Praga, entre diversos documentos pertenecientes al Castillo Radenin.
Como en otras obras compuestas para Weigl, se le exige al solista un gran virtuosismo. Las cadenzas del primer y segundo movimientos no son originales del compositor; normalmente, el chelista toca cadenzas de compositores anónimos del siglo XVIII u otras compuestas después de 1961.” (fuente Wikipedia)

Disfruto especialmente con el moderato y sobre todo con el adagio. Este último es de una expresividad maravillosa. Elegante, sereno e intenso a partes iguales. Creo que es aquí donde el chelo trasciende a su papel de instrumento y se transforma en una vibración paralela al alma del intérprete. Casi como la voz más expresiva.  Su  equilibrio formal, su tempo, su tersura, tiene un efecto sobre el espíritu que me produce una inclinación inconsciente hacia lo bueno y lo noble del ser humano. Perfección imperecedera que plasma el espíritu del clasicismo de manera soberbia y delicada,  proyectado a la inmortalidad.

Para la ocasión traemos a dos intérpretes geniales. Rostropovich alcanza su dimensión en el adagio, donde su ejecución brilla con maestría en el tempo lento. Jacqueline du Pré despliega un nervio y apasionamiento que han hecho de su  forma de abordar este concierto una referencia imborrable.

sábado, 8 de mayo de 2010

· Potrillo de mar


Caballito azul, tu crin se yergue bajo el mar, mas recia se torna queriendo bajo el sol brillar . Potrillo de mar, aletas tienes para avanzar entre las olas en vez de cascos de rocín. No te compares con cualquier corcel, rey mío, pues tu aletita en la espalda hace cosquillas igualito que el chorrillo de un río.¡Qué pequeñito eres! ¡Cuan fragilidad disipas! Escóndete en el coral para que ningún pez te trague al nadar. Espérame, dulce trotón de mar, que por un ratito cabalgaremos a través de las olas aleteando entre transparentes medusas, esponjas de coral y estrellas de sal.

sábado, 1 de mayo de 2010

· ¿Pasos firmes?

        
             Se estrechaban mis pasos caminando, pensando si pensar, al igual que aquella geisha que se mostraba elegante y frágilmente segura; contrariamente yo dejaba al descubierto miedo e inestabilidad. Andaba de puntillas: pasitos pequeños sobre los dedos de mis pies... ¿Por qué tan difícil y tan fácil a la vez?
             Si escucháramos el silencio de huellas cortas y almohadilladas al transcurrir por nuestra vida, se afinaría el sentido del compás, del fluir del tiempo, armonizándonos hasta llegar a una mayor ligereza sin pesar, con un brío que se consigue a través de una fina pero fuerte caña de pescar: con paciencia.

viernes, 23 de abril de 2010

· REGENERACIÓN

Es imperdonable que a estas alturas de andadura blogera, aún no le hayamos dedicado ni siquiera una breve reseña a un monumento al POP con mayúsculas como es Divine Comedy. Y en este caso hemos decidido dedicar la entrada a una de nuestras colecciones de canciones favoritas de Neil Hannon (1970 Irlanda del Norte) como fue su disco del 2001 "Regeneratión".

Como si de un Lope de Vega de pop se tratara, después de su etapa "Casanova" (1996), Hannon se queda prácticamente sólo, rehace su banda, cuelga los hábitos de seductor y se pone mucho más sobrio para pergeñar uno de los mejores discos de su carrera.

Precisamente las canciones que más me gustan de este disco son las más calladas, sobrias y sentidas. Hannon con un torrente de voz sobrado y demostrado, en este disco se nos revela más comedido e intimista, lo cual no hace más que engrandecer sus capacidades. Una canción que me conmueve especialmente es "Eye of the Needle". A penas hay variaciones tonales para el lucimiento de la voz, pero es precisamente ahí donde destaca la interpretación.

  ·Estamos esperando
una necesaria regeneración.

miércoles, 21 de abril de 2010

· Aullidos en la noche


Absteneos de despertar a quien no lo quiera. Echad a dormir, perros de montes, ya que escucho vuestros lejanos aullidos que me despiertan como gemidos de plañideras. Si la luna acaricia vuestro lomo me acurrucaré pronto y ya no tendré desvelos. No dejeis que vuestro lamento se escuche en lontananza y haced que mi descanso cercano se acurruque entre sábanas blancas, donde hay cabida al descanso. Evitad que mi sueño se torne dolorido y dulcificad con vuestro silencio mi reposo.Solo así me hareis feliz, aunque el halo de Selena os despierte en noches oscuras.

martes, 20 de abril de 2010

· Paciencia de la impaciencia


Sin tardanza y al momento deseo una luz y su color que avive mi alma. Ya se que me invade la impaciencia pero necesito de sus matices, de su reflejo que sonroje mis mejillas, de un tono que abra mi sonrisa. Quedaré quieta si es menester para recibirla, y con paciencia permaneceré sentada, imaginando que entran partículas coloreadas entre mis poros, iluminando aquellas zonas de mi mente que imploran vida, abriéndose a la conciencia, desengañándo las mentiras que alguna vez asoman en ella. Paciencia, sin tardanza y al momento; eso quiero para mí.