Tengo ganas de celebrar el olvido de tragedias pasadas y aludir las bondades cercanas. Lo celebraré dirigiendo el teatro de mi vida, con sus límites y cortapisas, con sus superaciones y voluntad en el camino.
decadencia de muchos de los actos que se presencian. Sigue la escena, explicando que existen otros mundos placenteros, que se perfuman con aromas embriagadores, que no ocultan sus encantos. Termina con el actor que encarna al futuro venidero, enfundado con una máscara de tragicomedia. Se acaba la fábula de mi teatro, tan breve como subjetiva.




